miércoles, 16 de noviembre de 2011
Locked out
Todas las mañanas cuando me despierto cojo las cosas de la ducha y la llave de la habitación. Hasta hace un par de días siempre pensaba en qué pasaría si me dejara las llaves dentro. Pues el otro día lo comprobé. Estaba tan dormida, que salí de l habitación si coger la llave y hasta que no llegue al baño no me di cuenta. Cuando te dejas la llave en la habitación, tienes que ir a residence life (está dentro del campus, a unos 5 minutos de mi residencia) para que te den una llave de repuesto que luego tienes que devolver. Como era por la mañana y me iba a ir a la ducha, estaba en pijama. Así que tuve que ir por la calle hasta residence life en pijama. Si eso te pasa en España sería bastante vergonzoso, porque todo el mundo te miraría raro, pero aquí pase incluso inadvertida. Lo de ir a clase en pijama es algo normal, por lo que la gente ni me miraba. Cuando por fin llegué a residence life, pedí que me dieran la llave, que la mía me la había dejado. El chico que me atendió tenía de todo menos sangre en las venas. Qué lento era, por favor! Al principio empezó diciendo que no encontraba mi ficha, así que tendría que hacerme otra. Casi le quito el boli y empiezo a rellenar yo la ficha. Todavía tenía que volver a la residencia, ducharme, vestirme y desayunar antes de ir a clase, por lo que no tenía tiempo para que el muchacho ese estuviera escribiendo cada palabra con tanto cariño y esmero. Por suerte, la supervisora se acercó y le dijo que me diera la llave, que ya después haría la ficha. ¡Gracias! alguien con sentido común. Una vez con la llave, salí corriendo para poder llegar a tiempo de clase. Me duche rápido, desayuné más rápido aún y me fui a clase. Happy ending.
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