domingo, 21 de agosto de 2011

Crazy Crazy Target

Esta mañana por fin nos han llevado a Target. Nos han dado hora y media para comprar todo lo que necesitábamos, lo cual es muy poco tiempo teniendo en cuenta que teníamos que comprar de todo y el sitio era muy grande. Como somos muchos en la residencia que vamos a estar aquí sólo por un cuatrimestre, nos pareció buena idea comprar de forma conjunta todos los utensilios de cocina como sartenes, cazos, cubiertos, etc. Al principio todo iba bien, todos íbamos juntos y el carro común estaba controlado. Pero de pronto todos lo perdimos de vista y fuimos a nuestra bola. Como fui de las primeras en pagar, fui en busca del carro. En cierto modo fue divertido recorrer casi todo el hipermercado en busca de un carro lleno de cosas, fue como jugar al escondite. Una vez que ya teníamos el carro, tocaba pagar. Pero claro, ¿cómo se paga eso? ¿ponemos todos dinero? ¿paga uno y luego que cada uno le dé su parte? Al final me ofrecí a pagar todo (no por nada, sino porque vi que podíamos estar horas decidiendo cómo hacerlo) así que luego me ha tocado el marrón de ir uno a uno pidiéndoles el dinero. Por suerte la gente aquí es super maja y ya tengo todo mi dinero de vuelta! =)
Vale...ya teníamos todo comprado y pagado. Ahora sólo había que esperar a que nos vinieran a buscar y meter todo en el coche. Ya os podéis imaginar la odisea que ha sido meter las cosas de 10 carros llenos en una furgoneta. Y por si eso no era reto suficiente, tuvimos la suerte de contar con una mega tormenta. Ha sido como participar en una prueba del gran prix.
Como no cabíamos todos en la furgoneta, dos chicos de otra residencia se quedaron esperando a que el otro coche fuera a buscarles. Cuando estábamos cerca de nuestra residencia, recibimos un mensaje de esos chicos preguntándonos si nos habíamos olvidado el "carro común". Así que después de haber pagado unos $350, nos olvidamos de la compra. Y claro, ¿cómo le pides dinero a la gente por algo que no está? por suerte los dos chicos cogieron las cosas y nos las acercaron a la residencia. Así que mi habitación ahora ya no parece sacada de una prisión.

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